Alguna vez se han quedado sin Internet… Si la respuesta es positiva, entonces seguramente pasaste por momentos de tensión, ansiedad, preocupación, tristeza, incluso, miedo por sentirte “desconectado” del mundo…
¿Te has puesto a pensar sobre el uso que haces de la red en tu vida? Realmente es necesario o ¿sólo se trata de un entretenimiento adictivo?…
Bien para el trabajo y escuela, el Internet el uso de Internet es aceptado totalmente, vamos, no se sataniza, siempre y cuando digas de dónde sacaste la información y que no sea Wikipedia (aunque sabemos que muchas veces sirve para el inicio de una búsqueda más detallada).

Pero, también como entretenimiento, se trata de una herramienta útil para diversas actividades, jugar, investigar, platicar con amigos lejanos o enterarte de los chismes más recientes entre tus amigos y enemigos, también.
Considero que hay ciertos casos donde el abuso puede ser productivo, como cuando realizas un trabajo final, una tesis, una investigación y, sin embargo, siempre hay que dar espacio a otras fuentes como libros de biblioteca, que te harán salir y respirar nuevos aires, aunque sea un rato…
También en el caso de estar en Internet por mero ocio, nunca cae mal salir a dar la vuelta, igual y te encuentras a esa chava que llamó tu atención aquella última vez…
En México, sólo el 33.8 % (según el INEGI) de habitantes cuentan con acceso a Internet, casi el 70 por ciento de mexicanos puede sobrevivir sin ello, pero no quiere decir que no quieran integrarse al mundo de la tecnología.
Entre una mezcla de problemas sociológicos como pobreza y analfabetismo tecnológico, lo cierto es que la brecha digital, esta separación entre quienes si y quienes no acceden a las tics, es bastante amplia, así que mientras no estemos incluidos en ella, podemos tratar de hacer un uso inteligente de las tecnologías de información. Comenzando con el uso de Internet, ya sea en el celular o la computadora.
No está de más leer los encabezados de los periódicos para saber qué sucede a nuestro alrededor, ya que es irónico estar “conectado” y tan desconectado de la realidad al mismo tiempo. De igual forma, puedes seguir algún buen periodista – o periódicos- en Twitter y así te ahorrarás esa visita al encabezado, por si te dio flojera eso de revisar el sitio.
También vale la pena aprovechar tu acceso casi ilimitado a todo el mundo, ¿cómo?, tal vez viajando digitalmente a otros países, conociendo costumbres, música y una que otra receta exótica que te podrá sacar de apuros a la hora de, ya no cocinar, entablar una conversación.
Si bien, uno de los principios de Internet es la libertad de acceso y difusión de información, siempre es bueno tratar de ofrecer creaciones de calidad, recordar que todos somos diferentes y publicar con respeto a los lectores. Tampoco se trata de ser complaciente, pero, como cualquier medio, puedes establecer tu propio código de ética, nunca sabemos quién terminará leyéndonos.
Esta libertad de publicación puede tener sus grandes ventajas, como estar pendientes de nuestro escritor favorito y qué mejor si éste maneja un blog o página principal. Pero también circulan algunos escritos que pueden terminar en terrorismo (recordemos la masacre en Columbine, donde los chicos conseguían información de tratados extremistas que terminaron en tragedia).
Seré sincera, creo que por un momento comencé a parecer mi madre dando sermones, pero la verdad es que pocas veces nos ponemos a pensar en las posibilidades tan grandes que nos da tener Internet.
Más aún cuando recuerdo casos que para muchos son divertidísimos, los ya clásicos videos de peleas entre chavitos de secundaria, el llamado bullying que han terminado, incluso, en videos de violaciones. La emisión de ese tipo de imágenes crean un círculo bastante vicioso entre quienes demandan y quienes satisfacen este nuevo voyerismo juvenil.
Son como los pros y contras constantes de nuestra amada red de redes. Yo sufría por no poder actualizar mi estado en facebook (realmente no, más bien por tuitear), por saber si ya me habían respondido ese mail “importantísimo” (“de amor”) o por no poder escuchar las canciones que aún no descargaba. Muchos sufren por cosas similares, otros por algunas más “subidas de tono”, otros por no poder exhibir sus cuerpos en fotos, otros por no conocer el más reciente chiste de Ninel…
Para el 33.8 por ciento de los afortunados que podemos acceder a la red, nuestra vida simple y sencillamente no podría serlo sin una conexión con el mundo virtual, porque esa virtualidad se rompe y se convierte en un día a día para continuar contento y sin preocupaciones. Porque le permite saludar a su esposo del otro lado de la frontera o porque le permite recibir una transacción multimillonaria. Internet es para nosotros un término común, pero demasiado fuera de lo común, con sus miles de ventajas que nos lo hacen ver como el hombre o mujer ideal, pero también con muchas desventajas que tendrán que mejorar con el tiempo.
Como un deseo final, tal vez algún día en el país se terminará la pobreza (?) y todos tendrán su propia tablet para la escuela, el programa encliclomedia funcionará porque todos tendremos energía (bueno pero ya más avanzado [?]) y tal vez los nuevos gadgets funcionen con energía sustentable…
Y después de mis reflexiones al aire, me voy porque aún no les he dicho a mis followers que hoy uso un suéter gris porque mi estado sentimental de Facebook cambio a “soltera” y que tal vez me desquite llenando de spam su correo electrónico, mientras le cuento a mi amigo de Skype mi terrible ruptura con mi novio francés que conocí por Myspace.