La suma infinita

Nos despertamos dentro de un montón de papeles, nos rodean, nos engullen, se trata de todos esos envoltorios que nos esconden -¿o nos protegen?- de los similares a nosotros.

Tratamos de encajar con alguienes con quienes nunca podremos estar, buscamos en otros envoltorios algo distinto a los nuestros, pero al final buscan lo mismo: algo diferente.

Cuando menos nos damos cuenta, hemos caído de nuevo…

“La envoltura me ha carcomido completamente, había comenzado por las tripas, pero subió hasta el cerebro y devoró las neuronas…”

Cuando menos uno se da cuenta ha caído…

“Inició como una promesa  inexistente, las neuronas que lograron vivir pensaron que podrían rescatarlas… creyeron, se ilusionaron, se enamoraron …”

Queremos encontrar alguienes parecidos a nosotros, en el fondo, pero por fuera siempre buscamos lo mismo… diferente, diferente…

“Creía que por fin, creía que por fin…”

Seguimos líneas rectas, curvas, inclinadas y cualquiera que nos acerque al interior de los forros de ensimismamiento… pero no logramos nada…

“… que por fin había encontrado la paz interior, con algo del exterior”

Aunque engañados, sonreímos por breves horas, después viene el destino a fragmentar la mentira…viene a darnos un poco de luz.

“Creí que tu si practicabas el amor, no el sexo, el amor, no hacer el amor, el amor…”

Necesitamos ‘apoyos cotidianos’, despreciamos montones, más, solo queremos ese uno… pero el uno, quiere a otro uno y continúa una suma infinita…

“Luego me di cuenta que no era lo que buscabas… pero también descubrí que yo si te buscaba a ti”

…Esa que hace que las cosas funcionen, porque le da sentido a la existencia, pero también provoca el deseo de lo contrario…

“Por eso me aferré con lo que tuve o tenía… “

Luego volveremos a levantarnos, la suma seguirá en aumento…

“No servirá de mucho, por más que te amarre a mi existencia te soltarás, no porque quiera, no porque puedas, sino porque nunca debimos estar unidos”

La bola azul seguirá girando, mientras las miradas sonrían, mientras las sonrisas acaricien, el agua seguirá fluyendo, la guerra continuará destruyendo…

“Pero no puedo permitirte la ausencia… ya te habías ido, pero aún conservaba tu recuerdo”

“Por eso antes de que huyas, te dejo”

A veces desciframos (a medias) rastros de sentimientos, pero ¿a quién le importa?

“Para que tu recuerdo me ruegue ser recordado, para que me burle de tu presencia ausente…”

¿Necesitamos eso?

“He decidido retirarme… prefiero irme antes de sentir que me has vencido (de nuevo)…”

 “Finalmente, si me voy, no lo notarás…”

Necesitamos seguir construyendo nuestra envoltura portátil, esa casa donde estamos a salvo, esa casa donde solo nosotros cabemos… solos.

 (ACOMPAÑE SU LECTURA CON LA SIGUIENTE DE THE WALKMEN)