Tan fácil de sentir, pero difícil de aceptar…

Es difícil de aceptar, se trata de una situación que evito, que considero inoportuna, nada grata y que no conlleva a nada bueno, se trata de ese sentimiento de vacío provocado por tu ausencia, se trata de esas palabras cliché de nuevo en mis labios… Se trata de una escapatoria a mis deberes diarios, de una resignación al abandono, pero también se trata de inconformidad porque ya no estés.

No quiero aceptarlo, pero cuesta poco creer que no lo siento. Deberíamos saldar las cuentas, pero eso ya implica pensarte y entonces reconocer el error del sentimiento. No es algo sano, es una ansiedad que ni la mejor (o peor) droga provoca.

Deberíamos acostarnos juntos para poder dialogar y tal vez llegar a un acuerdo para evitar que me sienta así. Deberías evitar que esas palabras brotaran de mí para ti. No creo que quieras escucharlas, seguramente estás tan acostumbrado a su repetición que deseas pausas interminables con tal de no volverlas a oír.

No creo conveniente mencionarlo, pero ya lo había aceptado. No miento, me gustaría saber que sucumbes ante ellas y que también las dirás. Pero más me gustaría que si las dices, sea porque realmente ese sentimiento te carcome las entrañas.

Un aparato que no funciona sin cierta energía, una rueda cuadrada, una bombilla que prende en negro. Se trata de algo irregular, porque no sucede con todos los demás, solo contigo. Por más que lo evite, por más que lo oculte sé que las palabras se repiten una y otra vez en mi cerebro.

Es como si formaran una melodía alrededor de tu nombre, como un altar a tu ausencia, es como sentir el anhelo de tu olor, como si al cerrar los ojos sintiera tu cuerpo. Se trata de sensaciones, de recuerdos que me inundan de un putrefacto no ser. Son dedicatorias de libros, son poemas baratos, son grandes películas, es una  frase muy utilizada, tres inglesas y dos mexicanas.

Es difícil de aceptar, se trata de una situación que evito, que considero inoportuna, nada grata y que no conlleva a nada bueno, se trata de ese sentimiento de vacío provocado por tu ausencia, se trata de esas palabras cliché de nuevo en mis labios… se trata de la frase que eleva tu ego y me pone abajo de tus pies. Es la forma en que me envuelves, me atrapas. Es la forma en que me masticas, no digieres y vomitas, porque esa es la misma forma en que te recuerdo. Es la forma en que me acerco a tu oído imaginario, te beso la frente y te digo…te extraño.

 El ensueño, Manuel Álvarez Bravo