Esta es una petición que no pienso repetir.
Pídeme que te olvide, pídeme deshacerme de ti. Ya no estoy dispuesta a matar mis horas pensando cuándo volveré a mirarte, tocarte, besarte, morderte… Se trata de una lista interminable que me quita aire y bloquea mi mente.
Necesito dejar de hacerlo, pero no lo haré mientras no me lo pidas. Volveré a encender la radio para encontrarte entre las vibrantes notas que retumban con tu nombre en mi mente. Volveré a pararme en el estribo de aquella estación esperando verte a la misma hora de aquella vieja fecha especial para los dos.
No, no dejaré de desearte cada vez que respire tu aroma. No quitaré un parénteris al corchete de nuestra historia, no mientras no lo pidas.
Lo que haré será diferenciar entre tus apariciones temporales, saber que estás que te irás y regresarás, que con eso sólo me recordarás que no te tengo que olvidar.
Surgiremos de escombros mojados, de llamas negras de todo aquel rincón que posibilite tu petición de existencia. Has firmado un contrato con mi mente, ahora sólo se romperá con aquella petición que tanto ansío, pero que temo demasiado.
Pídeme que te olvide para borrarte por un par de días, para buscarte -constantemente- entre entes descoloridos por falta de atención. Pídeme que te olvide como un recordatorio de que no debo hacerlo.
Ofréceme la salida más fácil, pídeme que te olvide para vivir intensamente, para alejarme de aquella zozobra de perderte.
Regálame un momento de alivio y pídeme que deje atrás todo lo que creamos. Pídeme que te olvide y regálate un instante sin el amor que tanto anhelas y que tanto odias poseer.
Deja de fingir y acércate al vacío que te provoca la soledad. O llénate de viejas formas que excitan los sentidos, pero que carcomen al alma. Hazte un favor, pídeme que te olvide para que pueda ser medianamente feliz, para que seas medianamente feliz y quizá, si nos encontramos, nos unamos para crear un entero que después volveremos a olvidar.